Un puntero láser proyecta un punto uniforme: todas sus ondas de luz avanzan al paso, como soldados en un desfile. Esa luz se llama coherente. Pero en la naturaleza y en la técnica existe otra luz, la 'despeinada', cuyas ondas no están coordinadas, como una multitud en un mercado. Se la denomina parcialmente coherente. Durante mucho tiempo se la consideró una molestia, pero hace poco se descubrió que en algunos enlaces de comunicación funciona incluso mejor que la luz uniforme. Por ejemplo, se distorsiona menos en la fibra óptica.
El problema es que hasta ahora esa luz solo podía obtenerse en voluminosos montajes de laboratorio. Los ingenieros de este trabajo la han construido por primera vez en un diminuto chip óptico: una plaquita donde la luz viaja por pistas transparentes, como el agua por canales. El chip está formado por muchos divisores de haz y desfasadores en miniatura, elementos que pueden separar el haz y desplazar sus ondas. Primero tomaron dos haces completamente independientes y 'despeinados'. Luego, como agentes de tráfico en un cruce, modificaron cuánto se mezclaban esos haces. Así consiguieron en el chip una luz con cualquier grado deseado de 'despeine', desde el caos total hasta un orden casi perfecto.
Para comprobar el resultado, los científicos midieron parámetros parecidos a la 'posición de las agujas' de las ondas de luz. Estas mediciones mostraron que el chip reproduce exactamente el 'despeine' fijado. Antes, para ese control se necesitaban mesas ópticas enteras con decenas de espejos y lentes. Ahora todo cabe en una plaquita del tamaño de una uña. Esto significa que en el futuro estos chips podrán integrarse directamente en transmisores y receptores. La comunicación será más fiable y el cifrado más difícil de interceptar, porque la luz 'despeinada' es más difícil de espiar sin ser notado.
Así, la luz que antes se consideraba un defecto se convierte en una herramienta. Y si el láser coherente es una banda militar que toca la partitura, la luz parcialmente coherente es un conjunto de jazz: tiene libertad, pero también se puede dirigir.
En la fibra óptica, la luz parcialmente coherente sufre menos distorsiones no lineales, un efecto en el que una señal demasiado potente se estorba a sí misma. Por eso un haz 'despeinado' puede recorrer más distancia sin amplificadores.
En la novela de Greg Egan 'La ciudad de los permutadores', los personajes manipulan estados cuánticos para crear copias invisibles para el observador. Controlar el 'despeine' de la luz es un paso hacia esa sutil modulación de la realidad.