Una propiedad en la que emisores en diferentes ubicaciones emiten luz de manera coordinada y sincronizada en fase.La coherencia espacial describe el grado en que las ondas de luz emitidas desde diferentes puntos de una fuente están sincronizadas en fase, es decir, sus crestas y valles se alinean de manera predecible. Una fuente perfectamente coherente espacialmente se comporta como si toda su emisión proviniera de un solo punto, produciendo patrones de interferencia nítidos y haces estrechamente enfocados. En contraste, una fuente incoherente, como una bombilla estándar, emite desde muchos puntos independientes con fases aleatorias, lo que elimina los efectos de interferencia.
El concepto fue formalizado en la década de 1930 por Frits Zernike, quien desarrolló la teoría de la coherencia y el teorema de van Cittert-Zernike, basándose en trabajos anteriores de Emil Wolf y otros.
La coherencia espacial se cuantifica mediante la correlación entre el campo eléctrico en dos puntos separados en un plano perpendicular a la dirección del haz. Si la diferencia de fase entre esos puntos permanece constante en el tiempo, la luz es espacialmente coherente. Esta propiedad está determinada por el tamaño de la fuente y la distancia: una fuente más pequeña y una mayor distancia aumentan la coherencia, como describe el teorema de van Cittert-Zernike. En la práctica, la coherencia espacial se logra haciendo pasar la luz por un orificio pequeño o utilizando un láser, donde la emisión está naturalmente sincronizada a través de la apertura.
La coherencia espacial es esencial para la holografía, la interferometría y aplicaciones basadas en láser como la detección de ondas gravitacionales de LIGO, donde la estabilidad de fase a través de una apertura amplia es crítica.
La luz de una estrella distante, a pesar de ser emitida desde una superficie enorme, puede tener alta coherencia espacial cuando llega a la Tierra porque el tamaño angular de la estrella es diminuto, lo que hace que se comporte como una fuente puntual.







