Dos rayos láser, como dos lápices, dibujan una escala invisible en la pared. Una punta se mueve un poco más rápido que la otra, y según cómo sus trazos coinciden o se separan, se puede calcular la distancia a la pared con una precisión del grosor de una telaraña.
En el nuevo trabajo, los físicos hicieron que estos dos rayos trabajaran de forma continua, sin pausas. Normalmente, para lograr tal precisión, los láseres deben estabilizarse, como si mantuviéramos los lápices con las manos perfectamente quietas. Aquí, en cambio, los láseres se dejaron libres y la falta de estabilidad se compensó con la velocidad: el dispositivo realiza 11 500 mediciones por segundo. Esto es suficiente para detectar la vibración de un espejo pegado a un altavoz y, a partir de esa vibración, reconstruir el sonido.
Esta herramienta es necesaria en fábricas donde las máquinas cortan piezas con precisión de micras. Podrá verificar constantemente la posición de la fresa o la broca sin detener el trabajo. Y además no requiere electrónica compleja para procesar la señal: los datos fluyen como el sonido de un micrófono.
Durante los cuatro minutos de grabación, la cinta métrica láser realizó alrededor de 2,8 millones de mediciones, a 11 500 por segundo. Es como fotografiar una bala en vuelo cada 0,00009 segundos.
En la película 'Minority Report', los gestos controlan la interfaz sin tocarla: un principio similar de seguimiento de movimientos rápidos será necesario para controles táctiles precisos sin contacto.