El telescopio espacial Gaia mide las posiciones de las estrellas con una precisión de microsegundos de arco, como si desde la Tierra pudiéramos distinguir una moneda en la Luna. En 2022, detectó que la brillante estrella HD 12800 se tambaleaba ligeramente, como si un compañero invisible la estuviera atrayendo. Los astrónomos sospecharon que un planeta orbitaba alrededor de la estrella.
Pero el bamboleo puede engañar. La estrella misma tiembla por procesos internos, y los instrumentos a veces se equivocan. Para comprobar la hipótesis, un equipo de científicos apuntó el espectrógrafo TRES hacia la estrella. Este instrumento capta los desplazamientos en la luz de la estrella: si hay un planeta, la estrella se acerca y se aleja de nosotros, y las líneas de su espectro se mueven de un lado a otro. Las observaciones duraron dos años, y no encontraron rastro alguno del planeta.
Este caso no es un fracaso, sino una lección. Gaia pronto publicará un nuevo catálogo con miles de candidatos a planetas. Muchas estrellas serán demasiado tenues para verificaciones precisas, pero para estrellas de brillo medio (como HD 12800), espectrógrafos comunes como TRES se convertirán en un filtro confiable. Así se descartarán las falsas alarmas y los planetas reales recibirán su confirmación.
El telescopio Gaia es tan sensible que podría notar a una persona en la Luna agitando la mano, si es que hubiera alguien allí.
En la novela Solaris de Stanislaw Lem, los científicos también tardaron mucho en comprender si el planeta tenía satélites, hasta que se enfrentaron a un océano vivo.