Un chip cuántico de 60 cúbits superó a montañas de servidores en el análisis de datos. Es como un arcoíris: al mezclar todos los estados a la vez, encuentra al instante conexiones ocultas. Ya se probó en genes y películas, y el resultado es millones de veces más compacto que los métodos clásicos. El futuro del procesamiento de información se ve microscópicamente pequeño.
🎯 En la prueba con reseñas de películas, el sistema cuántico captó correctamente el sentimiento del texto utilizando solo 30 cúbits; un ordenador convencional habría necesitado casi 10 mil millones de bits para ello.
🎬 En el relato de Isaac Asimov «La última pregunta», una supercomputadora del tamaño de una ciudad calcula el destino del universo. Nuestro trabajo demuestra que el verdadero poder puede esconderse en un dispositivo del tamaño de una taza de té.