En una densa nube de gas y polvo donde nacen estrellas gigantes, el telescopio ALMA ha vislumbrado algo familiar. Cuatro delgados chorros de gas salen de la misma región, y cada uno deja tras de sí una cadena de brillantes nudos, como una línea de puntos.
Dos de los chorros se curvan como una letra S. Esto ocurre cuando la fuente de la eyección se balancea ligeramente, como una manguera de jardín que se mueve de un lado a otro. En estrellas pequeñas, similares al Sol, estos chorros son algo común. Pero aquí, en la región W49N, nacen estrellas decenas de veces más masivas que el Sol, y las eyecciones transportan miles de veces más energía.
Este descubrimiento indica que el mecanismo que dispara los chorros en las estrellas recién nacidas no depende de su tamaño. Ya sea una estrella pequeña o una gigante, el corazón late igual.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.13671
We present a detailed investigation of a multipolar episodic molecular outflow in the mini-starburst region W49N, which hosts the most luminous water maser in the Galaxy. Using high-resolution ($$\sim$$0.3 arcsec) Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) observations of the $$\mathrm{^{12}CO}$$ emission as part of the ALMA-QUARKS survey, we analyze the morphology and kinematics of the outflow. Our observations reveal four newly identified outflow lobes in addition to the previously known central bipolar jet. These lobes appear more jet-like rather than exhibiting wide opening angles. Based on the $$\mathrm{^{12}CO}$$ (2-1) and $$\mathrm{^{13}CO}$$ (2-1) emission, we provide a more reliable estimate of the outflow's physical parameters, confirming it as one of the most energetic outflows in the Galaxy. Notably, these newly discovered lobes exhibit chains of knots, a characteristic signature of episodic ejection. Furthermore, two of the lobes display prominent S-shaped wiggles, suggestive of a precessing jet. The discovery of these features -- commonly observed in outflows from low-mass protostars -- in such an extreme massive star-forming environment provides compelling evidence that some underlying physical mechanisms for launching outflows are conserved across a wide range of stellar masses.
El máser de agua más potente de nuestra Galaxia se encuentra precisamente en W49N: brilla como varios miles de soles.