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En una gigantesca cuna estelar se han encontrado chorros que pulsan como un corazón.
En una densa nube de gas y polvo donde nacen estrellas gigantes, el telescopioALMA ha vislumbrado algo familiar. Cuatro delgados chorros de gas salen de la misma región, y cada uno deja tras de sí una cadena de brillantes nudos, como una línea de puntos.
Cada nudo es un 'disparo' individual: la estrella no expulsa gas en un flujo constante, sino en porciones, con pausas.
Dos de los chorros se curvan como una letra S. Esto ocurre cuando la fuente de la eyección se balancea ligeramente, como una manguera de jardín que se mueve de un lado a otro. En estrellas pequeñas, similares al Sol, estos chorros son algo común. Pero aquí, en la región W49N, nacen estrellas decenas de veces más masivas que el Sol, y las eyecciones transportan miles de veces más energía.
W49N es una auténtica fábrica de estrellas: allí se encuentra la fuente más brillante de emisión de agua de toda la Galaxia.
Este descubrimiento indica que el mecanismo que dispara los chorros en las estrellas recién nacidas no depende de su tamaño. Ya sea una estrella pequeña o una gigante, el corazón late igual.