El horizonte acústico de un agujero negro no es un muro. Es una membrana palpitante: las pulsaciones no lineales de la acreción lo desplazan cientos de millones de kilómetros. En el centro de la Vía Láctea, el horizonte sonoro casi se funde con el gravitacional, pulsando al compás de la temperatura y la densidad del plasma. Esta respiración es clave para recrear la radiación de Hawking en laboratorios terrestres y una nueva ventana a la termodinámica de los agujeros negros.
🎯 El horizonte acústico de Sgr A* «respira» con una oscilación de cientos de millones de kilómetros, más que la órbita de la Tierra alrededor del Sol. El período de pulsación, de horas a días, coincide con el tiempo de tránsito del gas a través del disco interno, convirtiendo el horizonte en un gigantesco cronómetro cósmico.