Los científicos comprobaron si existe la masa negativa, que se atrae al revés: como si una manzana cayera hacia arriba. Buscaron «estallidos» especiales de objetos en colisión en las ondas gravitacionales, pero no los encontraron. Parece que la masa negativa no se esconde en el cosmos, pero entonces, ¿qué acelera la expansión del Universo?
El cosmos es una orquesta silenciosa. Cuando chocan cuerpos masivos, se generan ondas gravitacionales — temblores en el tejido del espacio-tiempo. Normalmente suenan como un «chirrido» creciente: la frecuencia se eleva, como la sirena de un coche que se acerca. Precisamente esas señales son las que captan los detectores LIGO de las fusiones de agujeros negros.
La masa negativa daría la vuelta a esta música. No atrae, sino que repele: las órbitas se expanden y la frecuencia disminuye. Se produciría un «anti-chirrido», que nunca se ha observado. Lo más extraño: ya en 1957 se descubrió que un par «normal + negativa» debería acelerarse por sí mismo, persiguiéndose eternamente sin impulso externo. No hay tal exotismo en las observaciones.
Esto pone fin a las esperanzas de explicar la materia oscura y la energía oscura — entidades misteriosas que, como demostraron Vera Rubin y Einstein, controlan la expansión del universo. Incluso los púlsares precisos, descubiertos por Jocelyn Bell Burnell, no dejan espacio para la masa negativa. Las respuestas ahora se buscan en modelos computacionales de la gravedad cuántica.
🎯 Según la teoría de Bondi, si se empuja una masa negativa, esta acelera en dirección opuesta a la de un cuerpo normal. Por eso, un par formado por una masa positiva y otra negativa se perseguiría a sí mismo eternamente.
🎬 El escritor de ciencia ficción Robert Forward, en su novela «El vuelo del dragón», describió una nave estelar de materia negativa capaz de alcanzar velocidad superlumínica.