Las pruebas terrestres de la gravedad han alcanzado una precisión inimaginable, pero siempre han evitado la carga eléctrica, como un violinista que durante siglos ha tocado solo tres cuerdas por miedo a pulsar la cuarta. El parámetro κ obliga a tocar ese acorde final. Si la cuerda suena, captaremos el eco de fuerzas aún no descubiertas: desde los dilatones de la teoría de cuerdas hasta los fotones oscuros. Por primera vez, el principio de equivalencia ha cobrado una voz eléctrica.
🎯 Si κ alcanzara su límite actual, una masa de un kilogramo con una carga de un milicoulomb caería con una aceleración que difiere en el peso de un grano de arena: una cantidad minúscula que fácilmente se pierde en el ruido de las mediciones actuales.