Una estrella de neutrones es una esfera del tamaño de una ciudad, pero con una masa como la de todo el Sol. Su campo magnético puede desgarrar átomos a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, hasta ahora era un misterio cómo está organizado ese campo en su interior: si está retorcido en haces apretados o si se parece más a líneas rectas que se extienden desde los polos.
Los autores del trabajo construyeron un modelo informático de una estrella así y pusieron el tiempo en marcha: observaron el comportamiento del campo magnético a lo largo de muchos ciclos de su propio 'columpio'. En su interior colocaron una mezcla de dos tipos de campo: uno recto, como el de un imán normal (dipolar), y otro enrollado en anillos (toroidal). La proporción de la parte retorcida en diferentes experimentos variaba desde cero hasta el 90 por ciento de toda la energía magnética.
El resultado fue inequívoco: sin importar qué proporción de campo retorcido se estableciera al principio, la estrella lo llevaba por sí misma al mismo estado estable. Los vórtices e inestabilidades, parecidos a las ondas que hace una piedra al caer al agua, se desvanecían rápidamente, en aproximadamente el tiempo de un 'empujón magnético' (el llamado tiempo de Alfvén). Al final, la parte retorcida siempre constituía no más del diez por ciento de la energía total del campo, tanto en el exterior como en el interior de la estrella.
Esto se parece a una goma elástica tensa que, al soltarla, se enrolla en anillos regulares: por muchos nudos que le hagas, siempre vuelve a la misma forma simple. Para los astrofísicos, esta es una clave importante: significa que las estrellas de neutrones de larga vida casi siempre tienen una estructura magnética mixta, pero estrictamente dosificada. Y esto, a su vez, explica por qué los púlsares, estrellas de neutrones que giran rápidamente, 'parpadean' de manera tan rítmica: su campo externo es estable como un péndulo.
El tiempo de Alfvén es el período que tarda una 'onda' magnética en atravesar la estrella de un extremo a otro. Para una estrella de neutrones puede ser de solo unos segundos, aunque los cambios normales del campo magnético en otras estrellas duran miles de años.
En la novela 'Huevo de dragón' de Robert Forward se describe la vida en la superficie de una estrella de neutrones, donde el monstruoso campo magnético sirve tanto de fuente de energía como de amenaza mortal para unas diminutas criaturas inteligentes.