
La región interna de una estrella donde ocurren las reacciones de fusión nuclear.El interior estelar es la región de una estrella donde ocurren las reacciones de fusión nuclear, generando la energía que hace brillar a las estrellas. Es un lugar de condiciones extremas: temperaturas de millones de grados, presiones miles de millones de veces superiores a la atmósfera terrestre y densidades que pueden ser miles de veces la del agua. La estructura del interior de una estrella es un equilibrio delicado entre la atracción gravitatoria hacia adentro y la presión hacia afuera ejercida por la energía liberada en la fusión. Comprender los interiores estelares es crucial para explicar cómo evolucionan las estrellas, cómo producen elementos más pesados y cómo terminan sus vidas como enanas blancas, estrellas de neutrones o agujeros negros.
La idea de que las estrellas se alimentan de fusión nuclear se desarrolló en las décadas de 1920 y 1930, principalmente por Arthur Eddington, quien primero propuso que las estrellas obtienen su energía de la fusión de hidrógeno en helio, y más tarde por Hans Bethe, quien elaboró las cadenas detalladas de reacciones nucleares (la cadena protón-protón y el ciclo CNO) en 1938-1939.
En el núcleo de una estrella, los núcleos de hidrógeno (protones) se comprimen con tal fuerza que superan su repulsión electrostática y experimentan fusión nuclear, convirtiendo principalmente hidrógeno en helio. Este proceso libera una cantidad enorme de energía en forma de rayos gamma y energía cinética de las partículas. Esta energía se abre paso gradualmente hacia el exterior, tardando de miles a millones de años en alcanzar la superficie. La presión hacia afuera de este flujo de energía contrarresta el colapso gravitatorio, manteniendo a la estrella en un equilibrio estable conocido como equilibrio hidrostático. Los procesos específicos de fusión y el transporte de energía dependen de la masa de la estrella y de su etapa evolutiva.
El estudio de los interiores estelares es fundamental para la astrofísica, ya que nos permite modelar la evolución estelar, predecir la nucleosíntesis de los elementos e interpretar las observaciones de las oscilaciones estelares (asterosismología) para sondear la estructura interna de las estrellas. Este conocimiento también se aplica para comprender las propiedades de los exoplanetas y la habitabilidad de sus sistemas.
La energía producida en el núcleo del Sol tarda unos 100,000 años en viajar hasta la superficie, lo que significa que la luz que vemos hoy se generó en el núcleo mucho antes de la última glaciación.










