Algunas soluciones de las ecuaciones de Einstein permiten líneas temporales cerradas: bucles que hacen posible viajar al pasado. Dos construcciones conocidas, la geometría de Ori y la geometría de Ahmed, prescinden de la materia exótica, atrayendo la atención de los físicos. Además, Kip Thorne demostró que los agujeros de gusano (túneles en el espacio-tiempo) pueden funcionar como máquinas del tiempo si se estabilizan.
En el nuevo trabajo, los físicos complicaron la gravedad: añadieron un campo especial que impregna todo el espacio y comprobaron si los bucles temporales resistirían. Contra todo pronóstico, los bucles no solo sobrevivieron, sino que se volvieron más estables: el campo ajustó la energía.
Este resultado alienta a las teorías de gravedad modificadas: no prohíben automáticamente las máquinas del tiempo. Quizás, las futuras observaciones de agujeros negros y ondas gravitacionales ayuden a detectar bucles similares en la realidad.
El ejemplo más famoso de máquina del tiempo en la relatividad general es el agujero de gusano, propuesto por Einstein y Nathan Rosen. Pero para su estabilidad se necesita materia exótica con energía negativa.
Los viajes en el tiempo son un clásico de la ciencia ficción: desde el libro 'La máquina del tiempo' hasta la película 'Interstellar', donde Kip Thorne fue asesor científico.