El telescopio JWST encontró misteriosos 'puntos rojos': objetos lejanos de naturaleza desconocida. Un modelo que podría explicarlos son las estrellas cuasi: envolturas gigantes alrededor de agujeros negros. Los científicos demostraron que estas estructuras surgen más fácilmente a partir de estrellas oscuras, que brillan gracias a la aniquilación de materia oscura, como un motor perpetuo invisible. ¿Qué cambia esto en la imagen del universo temprano?
Poco después de la expansión del universo tras el Big Bang, el James Webb detectó puntos rojos: compactos y deslumbrantes, que no se esperaban. No son estrellas ni galaxias con cuásares. La respuesta son las estrellas oscuras: gigantes que viven gracias a las partículas de materia oscura (descubierta por Vera Rubin) sin el enfriamiento del hidrógeno. Al perder estabilidad (umbral descubierto por Chandrasekhar), la estrella comprime su núcleo en un agujero negro, y la envoltura, como un globo que revienta, se expande 25 veces y brilla en rojo: eso es lo que vemos.
Este modelo elimina la necesidad de condiciones especiales para los primeros agujeros negros. El análisis de la descomposición cromática y la brillo de las envolturas dará pistas sobre la composición de la materia oscura, y el nacimiento de los agujeros generará ondas gravitacionales. Sorprendente: una estrella de unas pocas masas solares se hincha hasta alcanzar el tamaño de la órbita de Júpiter.
🎯 Si una estrella oscura estuviera en el lugar del Sol, su borde casi alcanzaría la órbita de Júpiter, y brillaría solo gracias a partículas invisibles.