Toda su vida, Nereida fingió ser una extraña. Se la catalogó como prisionera del cinturón de Kuiper. Pero el JWST distinguió su verdadero rostro: hielo cristalino y herrumbre, imposibles para una intrusa. Las simulaciones reconstruyeron el drama: es la última superviviente del primer coro de satélites, mutilada por la invasión de Tritón. Ahora danza sola, la única nota sobreviviente de una sinfonía destruida. Y la galaxia, tal vez, está llena de huérfanos como ella.
🎯 Descubierta en 1949 por Gerard Kuiper, Nereida lleva el nombre de las ninfas marinas, hijas de Nereo. El simbolismo es impecable: la ninfa danza en un remolino gravitacional, como una criatura mitológica atrapada en un torbellino.