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En el cuásar J2318 se detectó un viento ultravioleta que viaja a casi 90 000 km/s, reescribiendo lo que sabemos sobre la evolución de las galaxias.
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En el centro de casi toda galaxia arde un fuego antiguo. En J2318, ese fuego se avivó tanto que expulsa gas a un tercio de la velocidad de la luz. Este huracán cósmico barre la materia prima para nuevas estrellas. Pero, ¿cómo se mantiene frío el gas a semejantes velocidades? La respuesta se esconde en la intersección de la astrofísica y la física de plasmas. Apenas empezamos a escuchar el aullido de estos vientos y, quizás, por su sonido reconstruiremos la biografía de las galaxias.
🎯 El viento de J2318 recorre la distancia de la Tierra a la Luna en cuatro segundos: más rápido de lo que tardas en leer esta frase. Sin embargo, el propio cuásar sigue siendo un silencioso astrofísico: sus débiles líneas de emisión son engañosamente tranquilas, como la superficie del agua sobre un volcán submarino.