Un superconductor es como una autopista perfecta sin semáforos: los electrones se precipitan sin obstáculos. Pero basta con aplicar un voltaje para que el panorama cambie. En un nuevo experimento, los físicos descubrieron que el campo eléctrico penetra en el superconductor y crea en su interior un régimen mixto.
En este estado inusual, parte de la corriente sigue siendo superconductora y otra parte disipa energía, como en un metal ordinario. Todo ocurre en una muestra tridimensional simple, sin patrones microscópicos. El efecto es causado por las oscilaciones del parámetro de orden —la magnitud que fija la intensidad de la superconductividad— bajo la acción del campo.
Este régimen híbrido se convierte en un banco de pruebas para estudiar líquidos cuánticos lejos del equilibrio. Antes, algo similar solo se lograba en estructuras complejas. Aquí, en cambio, la naturaleza misma organizó la coexistencia de orden y caos.
Los superconductores expulsan el campo magnético —esto se llama efecto Meissner. El campo eléctrico, en cambio, puede entrar parcialmente en su interior, como muestra este trabajo.