Un nivel de energía específico y cuantizado que un sistema físico, como un electrón, puede ocupar.Un estado de energía es un nivel específico y cuantizado de energía que un sistema físico—como un electrón en un átomo, una molécula o una red cristalina—puede ocupar. En mecánica cuántica, los sistemas no tienen rangos continuos de energía; en cambio, existen en estados discretos, cada uno con una energía bien definida. Las transiciones entre estos estados ocurren cuando se absorbe o emite energía, a menudo en forma de fotones. El concepto es fundamental para entender los espectros atómicos, el enlace químico y las propiedades electrónicas de los materiales, incluidos los semiconductores y los superconductores.
La idea de los estados discretos de energía fue introducida por Niels Bohr en 1913 para explicar el espectro del hidrógeno, basándose en la hipótesis cuántica de Max Planck (1900). La mecánica ondulatoria de Erwin Schrödinger (1926) proporcionó un marco riguroso para calcular estos estados.
Los estados de energía surgen de la naturaleza ondulatoria de las partículas. Cuando una partícula está confinada (por ejemplo, por un núcleo atómico o un pozo de potencial), su función de onda debe satisfacer condiciones de frontera, lo que permite solo ciertas longitudes de onda—y por tanto ciertas energías—. El estado de menor energía es el estado fundamental; los de mayor energía son estados excitados. La separación entre estados depende del tamaño del sistema y de la forma del potencial. Por ejemplo, en un átomo de hidrógeno, los niveles de energía siguen la fórmula de Rydberg, mientras que en un sólido, muchos estados forman bandas. Las transiciones ocurren cuando una perturbación (como un fotón) coincide con la diferencia de energía entre dos estados.
Los estados de energía sustentan los láseres (donde los electrones se excitan a estados superiores y emiten fotones), los puntos cuánticos (usados en pantallas y en imágenes biológicas) y la resonancia magnética nuclear (RMN) para imágenes médicas.
En un átomo de hidrógeno, la diferencia de energía entre los dos primeros estados corresponde a un fotón con una longitud de onda de aproximadamente 121,6 nanómetros—en el ultravioleta, invisible al ojo humano.







