Los astrónomos encontraron una galaxia espiral barrada muy antigua, con una estructura estelar central alrededor de la cual se enrollan los brazos. Se formó apenas mil millones de años después del Big Bang, pero ya tiene una forma compleja. Esto muestra que las galaxias espirales barradas aparecieron en el Universo antes de lo que se pensaba.
En el vasto cosmos, el telescopio James Webb detectó una galaxia semejante a un gigantesco molinete: con una barra recta en el centro y rudimentos de brazos espirales. Normalmente, para que un molinete empiece a girar hace falta impulso, pero ésta comenzó a girar casi instantáneamente después del Big Bang, cuando el Universo tenía alrededor de mil millones de años. Nuestra Vía Láctea necesitó diez veces más tiempo para eso.
La luz de la galaxia viajó hasta nosotros más de 13 mil millones de años. Durante ese tiempo, el Universo se expandió, y la luz se enrojeció (corrimiento al rojo), un fenómeno descubierto por Edwin Hubble. Los potentes telescopios James Webb y Hubble no solo tomaron imágenes (fotometría), sino que también descompusieron la luz en colores (espectroscopía) para leer su composición química (metalicidad). Resultó que la galaxia ya había acumulado muchos elementos pesados: casi la mitad de los que tiene el Sol. La formación estelar bulle en ella, y en su centro ruge un núcleo activo: un agujero negro supermasivo engulle materia vorazmente.
Cerca se esconde una compañera: una galaxia cuya vecindad estrecha pudo haber desencadenado toda esta actividad frenética. La evolución de este sistema galopó mientras otras galaxias aún aprendían a caminar.
🎯 Si la barra de esta galaxia pudiera verse a simple vista, sería un punto diminuto, menor que el disco de Júpiter en el cielo.