Los astrónomos observan que los satélites de la Vía Láctea se estiran y desmoronan, como si una marea invisible los desgarrara. En la cosmología estándar esto es imposible: los halos de materia oscura actúan como un escudo. Pero los números muestran lo contrario: la susceptibilidad de marea de muchas enanas supera el umbral de disrupción. Es como ver grietas en el blindaje de una nave espacial. Cada vez más científicos recurren a MOND, una teoría donde la gravedad en campos débiles se vuelve más fuerte. Prescindir de la materia oscura promete una revolución en la física comparable al descubrimiento de la expansión acelerada del universo.
🎯 La más «redonda» de las galaxias clásicas, Leo II, tiene una elipticidad de solo 0.07, es decir, es casi una esfera perfecta, mientras que la más «achatada», la Osa Menor, alcanza 0.55, lo que probablemente se deba a los potentes impactos de marea de la Vía Láctea.
🎬 La idea de que las galaxias pueden destruirse por las mareas recuerda al concepto del «Pozo gravitatorio» de la novela «Pandemonium» de Peter F. Hamilton, donde corrientes estelares enteras surgían tras colisiones galácticas. En MOND, estos procesos son más dramáticos y ubicuos.