Las frías lunas de Urano parecen congeladas, pero su superficie es un escenario de transformaciones químicas. El JWST ha captado una fuente doble de dióxido de carbono: la radiólisis externa y la respiración del interior. Como dos directores en una orquesta. Algún día, una sonda aterrizará en Ariel y leerá la crónica del Sistema Solar en las capas de este hielo.
🎯 Si todo el CO₂ de la superficie de Ariel se concentrara en su atmósfera, su presión sería miles de millones de veces menor que la terrestre, pero sus huellas espectrales son visibles incluso desde 2.800 millones de kilómetros.
🎬 En la novela '2010: Odisea dos' de Arthur C. Clarke, las lunas heladas se consideraban fuentes potenciales de recursos. Los datos del JWST hacen este escenario un poco más realista, al menos en cuanto a la disponibilidad de dióxido de carbono.