En la teoría clásica, un agujero negro es un lugar donde la materia se comprime en un punto de densidad infinita. Esa "singularidad" parece un error en las ecuaciones: es poco probable que la naturaleza tolere infinitos. Muchos físicos buscan maneras de "suavizar" ese fallo, y una de las ideas es modificar la propia teoría de la gravedad a pequeñas distancias.
Los autores del nuevo trabajo parten de las llamadas gravedades cuasi-topológicas, extensiones de la teoría de Einstein en las que se añaden combinaciones más complejas de la curvatura del espacio-tiempo. Normalmente, estas teorías adolecen de "fantasmas" (partículas con energía negativa) o de acoplamiento fuerte (cuando pequeñas perturbaciones provocan una respuesta incontrolable). Aquí se propone una versión "de derivadas infinitas": la interacción gravitatoria se "difumina" en el tiempo, lo que elimina los fantasmas y hace que la teoría sea estable.
En esta teoría, los autores encuentran soluciones exactas para agujeros negros esféricos. Dentro del horizonte de sucesos ya no hay un punto de curvatura infinita, sino un núcleo regular, una región donde la curvatura es finita. Es como un embudo en el fregadero con el fondo redondeado: el agua se va, pero sin desgarrar el tejido del espacio. Además, para estas soluciones se cumple el teorema de Birkhoff: el campo gravitatorio exterior a un objeto esférico no depende de lo que ocurre en su interior, sino solo de la masa total.
Este trabajo no es la respuesta definitiva, sino más bien una demostración de que se puede construir una teoría consistente con agujeros negros regulares sin introducir materia exótica. Abre el camino para investigar correcciones cuánticas a la gravedad sin paradojas. Si algún día los astrónomos pueden mirar bajo el horizonte de sucesos, estos modelos sugerirán qué podrían encontrar allí.
La idea de "difuminar" la interacción en el tiempo no es nueva: en la década de 1960, estos enfoques se utilizaron para describir las interacciones fuertes de partículas elementales, con el fin de evitar infinitos en los cálculos.
En la novela "Esfera" de Michael Crichton, un artefacto extraterrestre resulta ser un agujero de gusano estable, un objeto cuya existencia requiere una solución regular sin singularidad, similar a la encontrada en este trabajo.