Un pequeño término de corrección proporcional al logaritmo del área, añadido a la fórmula de entropía del agujero negro.La corrección logarítmica es un refinamiento de la famosa fórmula de entropía de Bekenstein-Hawking para agujeros negros. La fórmula estándar establece que la entropía de un agujero negro es proporcional al área de su horizonte de sucesos, pero los efectos gravitacionales cuánticos introducen un término adicional pequeño que escala con el logaritmo natural de dicha área. Esta corrección se vuelve significativa solo para agujeros negros muy pequeños, donde los efectos cuánticos ya no son despreciables, y proporciona una ventana a la estructura microscópica del espacio-tiempo.
La corrección logarítmica fue derivada por primera vez a mediados de la década de 1990 por varios grupos, incluidos trabajos de S. Carlip y D. V. Fursaev, basándose en ideas previas de la teoría de cuerdas y la gravedad cuántica de bucles. Hoy en día es una predicción estándar de cualquier teoría cuántica de la gravedad que reproduzca la entropía de Bekenstein-Hawking.
En la gravedad semiclásica, la entropía de un agujero negro se calcula a partir de la función de partición de los campos cuánticos en el fondo curvo. Cuando se incluyen las fluctuaciones cuánticas de un bucle de la materia y los gravitones, la entropía adquiere un término logarítmico. El coeficiente de este término depende del número y espín de los campos presentes, y surge de la anomalía de traza del tensor de energía-momento. Para un agujero negro de Schwarzschild, la corrección suele tener la forma -a ln(A), donde A es el área del horizonte y a es una constante determinada por la teoría.
Aunque no se aplica directamente en tecnología, la corrección logarítmica es una prueba clave para las teorías candidatas de gravedad cuántica, ya que diferentes enfoques (por ejemplo, la gravedad cuántica de bucles, la teoría de cuerdas) predicen coeficientes específicos que pueden compararse.
El coeficiente de la corrección logarítmica es universal en el sentido de que depende solo del contenido de partículas de baja energía, no de los detalles de la completitud ultravioleta.














