Un reflector desviado: el misterio del transitorio AT 2019ijn ✛ ✦

Original: "A spectacular multi-wavelength transient associated with an off-axis relativistic jet"
arXiv:2607.10047 · 2026-07-11 · CC BY 4.0 · 4 min
El radiotransitorio AT 2019ijn es un rarísimo ejemplo de disrupción de marea de una estrella, donde un chorro relativista, dirigido lejos de la Tierra, se delató solo con un susurro de radio un año después.

El cosmos está lleno de gritos que no oímos. Cada vez que un agujero negro desgarra una estrella, nace un destello cegador y, a menudo, un estrecho chorro relativista que se proyecta a miles de años luz. Pero si ese reflector apunta lejos de la Tierra, solo vemos un débil resplandor: un eco de radio que llega con retraso. Justo eso fue el transitorio AT 2019ijn, descubierto en los archivos del rastreo de radio VLASS como un punto que antes no existía. Observaciones posteriores revelaron un destello óptico sorprendentemente brillante en una lejana galaxia enana con un corrimiento al rojo de 0,273. Y un año después llegó la emisión de radio: creciente, implacable, delatando la presencia de un potente chorro que apunta 60 grados fuera de nuestra línea de visión.

Para entender la naturaleza del objeto, los astrofísicos recurrieron a las leyes de la radiación térmica. La fórmula de Stefan-Boltzmann, derivada por Max Planck, relacionó la luminosidad óptica (alrededor de 8×10⁴³ erg/s) con una temperatura de ~10⁴ K y permitió calcular el radio de la región emisora: aproximadamente 2×10¹⁵ cm, típico de la fotosfera hinchada de un evento de disrupción de marea (TDE). La curva de luz óptica sorprendió a los astrónomos: un ascenso rápido (7 días en el sistema en reposo) y un declive muy lento, algo que no es propio ni de las supernovas ni de los TDE clásicos. El escenario TDE encajaba bien: un agujero negro de masa intermedia (de 10⁴ a 10⁶ masas solares) desgarró una estrella incauta, y la materia se arremolinó en un disco de acreción. Pero lo más interesante comenzó después.

Si el chorro de AT 2019ijn hubiera apuntado directamente a la Tierra, habríamos registrado uno de los estallidos de rayos gamma más brillantes de la historia. Por suerte —o por desgracia— la naturaleza eligió un ángulo seguro para nosotros, y solo vemos el «eco de radio» de los verdaderos fuegos artificiales.

La emisión de radio llegó un año después y duró más de seis años. Su espectro no podía explicarse con una simple burbuja en expansión; se necesitaba un modelo de chorro fuera del eje. Las simulaciones numéricas con una aproximación sincrotrón mostraron que los datos se describen perfectamente con una eyección relativista estrecha, cuya energía es colosal: ~2×10⁵² erg. A modo de comparación, eso equivale a la conversión total en radiación de mil masas terrestres. Para que el Sol emitiera tal cantidad de energía, se necesitaría un tiempo muchas veces mayor que la edad del Universo. Además, el ángulo de observación fue de aproximadamente 1 radián, suficiente para atenuar el chorro cientos de veces, pero no para ocultarlo por completo. La espectroscopía de la galaxia anfitriona, en cuyos orígenes participó Edwin Hubble con su ley de corrimiento al rojo, reveló una intensa formación estelar y baja metalicidad, un entorno propicio para el nacimiento de estrellas masivas y, posiblemente, de agujeros negros.

AT 2019ijn es solo el segundo chorro fuera del eje conocido de un TDE, después de AT 2022cmc. Pero si AT 2022cmc estaba dirigido hacia nosotros casi perfectamente, este nuevo transitorio abre la puerta a la búsqueda sistemática de chorros «invisibles».

El descubrimiento de AT 2019ijn nos obliga a revisar nuestras ideas sobre el lanzamiento de chorros por agujeros negros de masa intermedia. Normalmente se pensaba que estos «medianos» eran incapaces de alcanzar la acreción super-Eddington necesaria para formar una eyección colimada. Sin embargo, los hechos observados indican lo contrario. Quizás eventos como este sean el eslabón perdido entre los TDE «normales» y los enigmáticos LFBOT (transitorios ópticos azules rápidos), cuya naturaleza aún es objeto de debate. Los futuros rastreos del cielo en radio, como SKA y DSA, sistematizarán la búsqueda de chorros fuera del eje, y entonces podremos dibujar el cuadro completo de estas catástrofes cósmicas. Al fin y al cabo, cada susurro captado de un reflector lejano nos acerca a la respuesta de una pregunta fundamental: cómo cae la materia en el abismo y por qué a veces sale despedida de vuelta en forma de rayos cegadores.

Si el chorro de AT 2019ijn hubiera apuntado directamente a la Tierra, habríamos visto el estallido de rayos gamma más brillante, pero afortunadamente se desvió y solo observamos su «eco» en el rango de radio.

En «Contacto» de Carl Sagan, una señal de radio desde Vega desencadena un proyecto grandioso; si hubiéramos tomado la emisión de AT 2019ijn por artificial, nos podría haber esperado una aventura igual de emocionante.

L = 4\pi R^2 \sigma T^4
Relaciona la luminosidad de un cuerpo caliente con su radio y temperatura. Permitió estimar el tamaño de la región de emisión óptica: aproximadamente 2×10¹⁵ cm.
F_\nu = F_{\nu_p} \left[ \left(\frac{\nu}{\nu_p}\right)^{-s\beta_1} + \left(\frac{\nu}{\nu_p}\right)^{-s\beta_2} \right]^{-1/s}
Fórmula que aproxima la emisión del chorro teniendo en cuenta la autoabsorción. Clave para descifrar la geometría y la energía del chorro fuera del eje.
Científicos
Augustin-Louis CauchyChristiaan HuygensEmmy NoetherIsaac NewtonJames Jeans
Conceptos
chorros relativistas chorro radiogalaxia transitorio m87 estrella de Wolf-Rayet llamarada erupción de agujero negro cuásar radiointenso blázar resplandor posterior línea de hierro erupciones cuasiperiódicas disrupción de marea tránsito vientos de acreción de agujeros negros disco de escombros galaxia de seyfert líneas de emisión anchas firma magnética de chorro