El oído humano se enfoca en lo familiar, pero el nuevo sistema funciona de manera diferente: capta cualquier estallido sonoro, incluso aquel que no se ha encontrado antes. Esto es la diarización de audio: no solo buscar ruidos específicos, sino dividir toda la grabación en fragmentos, donde se marca el momento de inicio y fin de cada evento. Este enfoque no requiere una lista de sonidos conocidos, se asemeja a un guardián atento que reacciona al más mínimo movimiento.
Técnicamente, el método se basa en la misma idea que la espectroscopía: un sonido complejo se descompone en ondas simples, como la luz en franjas de arcoíris. Esta posibilidad fue descubierta hace dos siglos por Joseph Fourier. Y la entropía, una medida de lo inesperado, ayuda a separar las señales importantes del ruido de fondo.
Un algoritmo tan 'omni-oyente' será útil en hogares inteligentes para detectar fallos en los equipos, o en la naturaleza para el monitoreo de animales. Y además, es un paso hacia asistentes para personas con discapacidad auditiva. Porque lo realmente importante no es solo reconocer lo habitual, sino también captar a tiempo lo desconocido.
Incluso mientras dormimos, nuestro cerebro reacciona instantáneamente a los sonidos desconocidos: un crujido agudo nos despertará más rápido que un ruido habitual. Este principio está incorporado en el nuevo sistema.