Una onda de radio, al encontrarse con un edificio, lo rodea, dejando detrás una radio-sombra: un patrón de zonas de señal fuerte y débil. Los científicos llaman a este patrón radio-retrato. En él, como en una pintura, está codificada la información sobre la forma, el tamaño y la distancia al objeto.
Los investigadores construyeron un modelo que 'revela' este retrato, leyendo los datos con una precisión accesible a las frecuencias comunes de Wi-Fi y telefonía móvil. El enfoque se basa en las ideas de la óptica de Huygens y Fraunhofer, combinadas para las ondas de radio. Un hecho sorprendente: el método no está limitado por la técnica, sino por un límite físico fundamental: la cota de Cramér–Rao, que prohíbe extraer más información de la señal. En otras palabras, los radio-retratos resultan tan nítidos como es posible en nuestro mundo.
Un router Wi-Fi común, mientras transmite datos, 'palpa' la habitación con ondas de radio. El análisis de las distorsiones de la señal permite saber dónde está una silla y de qué tamaño es, sin levantarse del sofá.
En la película 'El Caballero de la Noche', Batman convertía los teléfonos en un sonar que veía a través de las paredes. La nueva tecnología se acerca a eso, pero sin necesidad de hackeo: bastan las señales de radio comunes.