Un libro de cocina se reescribe de generación en generación, pero un día la receta del gazpacho recibe un ingrediente secreto de un pastelero. A partir de ese momento, el sabor recuerda no solo a los ancestros, sino también al vecino. En el modelo estándar de la evolución, los genes se comportan de la misma manera. Los genes son instrucciones para el organismo. Unos se pierden por azar, otros pasan directamente entre especies no emparentadas. Las bacterias intercambian genes de resistencia a antibióticos, como los cocineros intercambian recetas. Pero incluso nuestro genoma está compuesto en un 8% por fragmentos virales heredados de ancestros primates. Un nuevo modelo matemático descubrió que, cuando las transferencias ocurren a una tasa constante, distinguirlas de las pérdidas aleatorias usando solo árboles genéticos es casi imposible. Las huellas de ambos procesos son demasiado parecidas. El árbol evolutivo se asemeja a un recetario lleno de préstamos.
La transferencia horizontal de genes en bacterias a veces se compara con el 'intercambio de archivos' en internet: permite difundir genes útiles al instante.
En la ciencia ficción, la idea del intercambio de genes entre especies se explota en 'Parque Jurásico', donde a los dinosaurios se les añadió ADN de ranas.