La proporción de dos elementos químicos en las estrellas es como un reloj que cuenta la edad. Pero su ritmo cambia de un lugar a otro en la Galaxia: en estrellas con composición similar al Sol, las jóvenes tienen menos itrio y las viejas más. En estrellas más «enriquecidas», la diferencia se suaviza. ¿Qué fuerzas le dan cuerda de manera diferente a estos relojes celestiales?
Imagina que una estrella es una olla de sopa a fuego lento. Un ingrediente, el magnesio, se añade al principio: aparece rápidamente tras la explosión de una supernova. El otro, el itrio, se forma mucho después, en el proceso lento de nucleosíntesis en el interior de estrellas viejas. La proporción de estas ‘especias’ en la sopa indica cuánto tiempo lleva cocinándose. Ya a mediados del siglo XX, Cecilia Payne-Gaposchkin descubrió de qué están hechas principalmente las estrellas, y Fred Hoyle y Margaret Burbidge explicaron cómo nacen los elementos químicos. Ahora los astrónomos han usado ese conocimiento para construir un reloj químico que mida la edad, uno de los parámetros más importantes en la evolución estelar.
El nuevo estudio abarcó 736 estrellas y, mediante espectroscopia —el análisis de la luz descompuesta en colores—, los astrónomos midieron con precisión el contenido de itrio y magnesio. Resultó que el reloj químico no es universal. En el disco galáctico donde vivimos, corre más rápido en los bordes: cuanto más lejos del centro, más brusco es el cambio de la proporción con la edad. En las zonas de intensa formación estelar del pasado, como el disco grueso, el reloj casi se paró: allí las estrellas nacieron tan deprisa que el itrio no tuvo tiempo de acumularse. Además, la metalicidad (la fracción de elementos más pesados que el helio) también influye: en las estrellas ricas en metales, el reloj se ralentiza.
Estos resultados son importantes para la evolución galáctica. Muestran que la Vía Láctea se formó de manera desigual: las regiones interiores se ‘sembraron’ rápidamente con elementos de las supernovas, mientras que las exteriores evolucionaron más despacio, permitiendo que se acumularan los productos de largos procesos nucleares. Comprender estas diferencias ayuda a reconstruir la historia de toda la Galaxia, desde los antiguos discos gruesos hasta los modernos brazos espirales. Y, por supuesto, nos recuerda que incluso los relojes cósmicos necesitan ajustarse según el lugar donde fueron fabricados.
🎯 Las estrellas más viejas de la Vía Láctea casi no tienen itrio, pero son ricas en magnesio. Esto indica que nacieron antes de que las explosiones de supernova y la lenta combustión en las estrellas hubieran saturado la Galaxia con elementos pesados.