Las estrellas más masivas son como globos demasiado inflados: su envoltura ya no se estira, sino que empieza a expulsar materia rápidamente. En cierta etapa, la pérdida de masa se vuelve tan intensa que la estrella deja de aumentar de tamaño. Los astrónomos observan este momento como una inflexión en un diagrama donde las estrellas se ordenan por luminosidad y temperatura. Esta inflexión se conoce como el límite de Humphreys-Davidson. Durante décadas, careció de explicación.
Un nuevo estudio muestra que la inflexión surge cuando el viento estelar común cambia a un nuevo régimen. Ahora la presión de luz (esa misma que al final puede desgarrar la estrella en una explosión de supernova) empieza a "soplar" activamente las capas superiores. En cuanto los científicos incorporaron correctamente esta transición en los modelos computacionales, los radios calculados de las estrellas coincidieron exactamente con las observaciones.
Ahora, con un modelo que funciona, los astrofísicos podrán predecir con mayor precisión las fusiones de agujeros negros. Cuántas debería haber, de qué masas. También descifrarán mejor los espectros (huellas de color) de galaxias antiguas, obtenidos por el telescopio JWST. Todos estos hilos parten de un hecho, a primera vista particular: las estrellas más pesadas no se convierten en las más grandes. Como un globo demasiado inflado, no se hinchan infinitamente: la luz las obliga a desprenderse de lo que les sobra.
El límite de Humphreys-Davidson fue descubierto hace casi medio siglo, pero su explicación precisa se resistía hasta ahora. Las estrellas más grandes 'adelgazan' más rápido de lo que ganan masa. Su viento es tan fuerte que la estrella se encogería antes que hincharse.
En la película 'Interstellar', el agujero negro Gargantúa sobrecoge la imaginación. Entender por qué las estrellas masivas no se hinchan sin límite influye directamente en las predicciones sobre el nacimiento de estos monstruos gravitacionales.