En 1996, los físicos se preguntaron: ¿cuánto ruido puede soportar un canal cuántico antes de dejar de transmitir información? Una conversación telefónica en la que cada tercera palabra se sustituye por ruido aleatorio aún puede entenderse. ¿Hasta qué nivel de interferencia captará el interlocutor el sentido? Para los canales cuánticos, ese umbral se buscó durante casi treinta años, y todas las estimaciones anteriores se basaban en cálculos computacionales de coma flotante, es decir, en aproximaciones.
El nuevo trabajo ofrece por primera vez una demostración rigurosa. Los autores construyeron un estado explícito de 45 cúbits (equivalentes cuánticos de los bits) que conserva la capacidad de transmitir información con un error del 6,5% por cúbit. Esto es peor de lo que se pensaba, pero ahora no es una estimación, sino un hecho demostrado. Todo el cálculo se reduce a una lista finita de comparaciones de números enteros grandes, y cualquiera puede verificarlo con un programa corto.
Lo más sorprendente: los autores no solo encontraron un estado funcional, sino que ordenaron rigurosamente dos estados en competencia que antes solo se comparaban numéricamente. Resulta que sus límites de supervivencia están separados por un intervalo de más de 1/25000, como si dos corredores cruzaran la meta con una diferencia de una milésima de segundo y ahora tuviéramos una foto finish.
La utilidad práctica está en la confianza. La computación y la comunicación cuánticas requieren garantías precisas, no un «lo comprobamos en la computadora, parece que funciona». Ahora, para una clase importante de canales, esas garantías existen y son reproducibles: todos los datos y programas están disponibles públicamente.
Verificar todos los cálculos del artículo toma menos de un minuto en una computadora portátil normal, aunque los cálculos en sí requirieron meses de trabajo.