En la vida cotidiana, la causa siempre precede al efecto. Pero las partículas cuánticas pueden comunicarse fuera del tiempo: los eventos no tienen un orden estricto. Los físicos intentaron averiguar si esta 'confusión' podía considerarse una magnitud medible. Resultó que no: el orden causal se niega
arXiv:2605.25302 · 2026-05-24