Los rayos X de Gamma Cassiopeiae se movían sincronizados con un acompañante invisible: una enana blanca. Esto demostró que la energía surge cuando la enana atrae material de la estrella grande. Una de cada diez sistemas similares esconde un compañero así, que influye en el destino de las estrellas.
arXiv:2603.22938 · 2026-03-24