Las gafas con lentes planas muestran un mundo simétrico: subir y bajar, calor y frío parecen iguales. Durante décadas, los climatólogos han mirado a El Niño a través de esas gafas, es decir, con modelos inversos lineales. Captaban el ritmo de las oscilaciones, pero no veían que la fase cálida de El Niño suele ser más brusca y fuerte que la fría de La Niña. La asimetría quedaba fuera de lo visible.
El nuevo trabajo propone curvar la lente: añadir términos cuadráticos a la ecuación diferencial estocástica. Si el modelo lineal es un vidrio plano, el cuadrático es una lente con curvatura que enfoca no solo el promedio, sino también la asimetría. Los parámetros de esa lente se estiman a partir de las funciones de correlación de los datos observados hasta el cuarto orden. Es como determinar la forma del vidrio por cómo refracta la luz desde distintos ángulos.
El método se probó en un sistema sintético bidimensional, donde no hay caos, y en el sistema de Lorenz tridimensional, donde sí lo hay. Con datos reales de El Niño 3.4 entre 1979 y 2021, la nueva lente produjo distribuciones sesgadas: la distancia de Wasserstein para la temperatura superficial del océano cayó de 0.0949 en los modelos lineales a 0.0555 en el no lineal con ruido coloreado. La asimetría que antes era invisible, ahora se manifestó.
Ahora los climatólogos pueden examinar la asimetría de otros regímenes atmosféricos y oceánicos sin conformarse con imágenes simétricas. La lente se ha vuelto más precisa, y el mundo visto a través de ella, más cercano al real.
La dimensión mínima para el caos en un sistema autónomo diferenciable es tres, por eso los autores primero prueban el método en un sistema bidimensional (donde no hay caos) y luego en el sistema de Lorenz tridimensional.