Un vidrio plano no distorsiona la imagen, pero tampoco muestra la inclinación. Durante mucho tiempo, los climatólogos miraron El Niño a través de ese vidrio y vieron oscilaciones simétricas: hacia arriba y hacia abajo, calor y frío. En realidad, la fase cálida de El Niño suele ser más intensa que la fría La Niña, pero el vidrio no lo notaba.
Los científicos fabricaron una lente con curvatura: añadieron términos cuadráticos a la ecuación. Es como darle al vidrio una forma curva para que enfoque no solo el promedio, sino también la asimetría. La forma de la lente se ajusta según cómo se relacionan los datos entre sí en distintos momentos. Si antes solo se miraban las relaciones por pares, ahora se tienen en cuenta las relaciones de tres y cuatro muestras a la vez.
Ahora los climatólogos pueden ver la asimetría en otros lugares: en la atmósfera, en el océano, incluso en sistemas caóticos. La lente es más precisa, y el mundo que muestra está más cerca del real.
La dimensión mínima para el caos en un sistema autónomo diferenciable es tres, por lo que los autores primero prueban el método en un sistema bidimensional (donde no hay caos) y luego en el sistema tridimensional de Lorenz.