Los procesadores cuánticos se asfixian en los criostatos. La salida es conectarlos con luz por fibra óptica, pero los convertidores entre microondas y óptica aún generan ruido y pierden fotones. Los protocolos de destilación cuántica elevan la fidelidad del entrelazamiento hasta el 99%. Es como ensamblar un mensaje perfecto a partir de varias copias dañadas. Así nace la internet cuántica dentro de un centro de datos; tal vez algún día por estos canales corran algoritmos cuánticos de exaescala.
🎯 La fibra óptica por la que vemos videos puede transmitir fotones individuales cientos de kilómetros con una atenuación mínima: es precisamente esta propiedad la que la convierte en la base ideal para la internet cuántica.