Los agujeros negros suenan como campanas gigantes. Al colisionar o tragar materia, oscilan y envían ondas por el cosmos: ondas gravitacionales. Es un temblor del propio tejido del espacio-tiempo, y por su tono podemos conocer la estructura interna del agujero.
La teoría usual de la gravedad solo considera la curvatura instantánea del espacio. Pero los científicos aplicaron la gravedad no local, un enfoque donde la fuerza de gravedad recuerda todo el pasado del Universo, como una campana guarda el eco de un golpe antiguo. Derivaron ecuaciones para cualquier agujero negro esférico en esta teoría y calcularon las oscilaciones de soluciones ligeramente diferentes del agujero clásico de Schwarzschild.
Por primera vez se tiene una herramienta completa para analizar agujeros negros no locales. Su voz gravitacional quizás sea el camino directo para resolver el enigma de la energía oscura.
En la gravedad no local, el agujero negro atrae teniendo en cuenta toda la historia del cosmos: su campo «recuerda» eventos de miles de millones de años. Por eso el sonido gravitacional suena como un eco del Big Bang.
En «Interstellar» los héroes se sumergen en un agujero negro, pero en la realidad podemos escuchar su voz: las ondas gravitacionales nos contarán sobre la energía oscura y quizás sobre otros universos.