Cuando una estrella masiva agota su combustible, colapsa y explota como supernova. Un instante antes de la catástrofe, del núcleo escapan neutrinos —partículas fantasma—. Viajan a través de la estrella y el espacio interestelar como un olor a humo, anunciando un fuego que estallará sólo minutos o días después. La luz, en cambio, necesita tiempo para atravesar las densas capas.
Detectores subterráneos captan ese «humo»: unas pocas partículas de un flujo inimaginable. Al recibir la señal, el observatorio Vera Rubin gira su ojo gigantesco hacia el punto exacto. Distinguirá el brillo de una recién nacida estrella de neutrones y el gas en dispersión. Los cálculos muestran que entre el 57 y el 97 por ciento de las supernovas en nuestra Galaxia serán atrapadas.
Las ideas de Fritz Zwicky y Hans Bethe ya en el siglo pasado vincularon los neutrinos con la muerte estelar. Hoy, la rápida fotometría (medición del brillo) permitirá seguir todo el proceso: desde el colapso hasta la dispersión de la envoltura.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2601.12094
Supernovae are observed to occur approximately 1-2 times per century in a galaxy like the Milky Way. Based on historical records, however, the last core-collapse galactic supernova observed by humans occurred almost 1,000 years ago. Luckily, we are well positioned to catch the next one with the advent of new neutrino detectors and astronomical observatories. Neutrino observatories can provide unprecedented triggers for a galactic supernova event as they are likely to see a supernova neutrino signal anywhere from minutes to days before the shock breakout causes the supernova to brighten in optical wavelengths. Given its large etendue, the Vera C. Rubin Observatory is ideally positioned to rapidly localize the optical counterpart based on the neutrino trigger. In this paper we simulate events to study the efficiency with which supernovae are optimally localized by the Vera C. Rubin Observatory. We find that the observatory is ideal for initial localization of nearly all observable supernova triggers and has a 57-97% chance of catching any supernova based on theoretical stellar mass density predictions and observations. We provide an analysis of optimal filter selection and exposure times and discuss observational caveats.
Los neutrinos de la explosión SN 1987A llegaron a la Tierra tres horas antes que la luz, a pesar de estar a 168.000 años luz de distancia.