Un conductor ordinario deja pasar la corriente igual en ambas direcciones, como una puerta que se abre hacia dentro y hacia fuera. Un diodo, en cambio, es una puerta con cierre hidráulico: en un sentido se abre con facilidad, pero en el otro opone resistencia. Los científicos han descubierto que un superconductor de óxido de cobre (Tl₂Ba₂CaCu₂O₈) se comporta como esa puerta a una temperatura de 100 K (−173 °C), aunque no había ningún imán cerca.
Los investigadores fabricaron un micropuente de este compuesto y midieron cómo conducía la corriente. Resultó que en una dirección la corriente pasaba libremente, mientras que en la otra lo hacía con dificultad. Además, el panorama no cambiaba ni siquiera cuando se aplicaba un campo magnético débil de hasta ±100 oersteds. Este comportamiento indica que dentro del superconductor se rompe la simetría de inversión temporal: si se pudieran "rebobinar" los procesos, la imagen no coincidiría.
Esta es ya la segunda observación de este tipo: anteriormente, se había detectado el efecto diodo sin campo en un compuesto similar, Bi₂Sr₂CaCu₂O₈₊δ. Por tanto, la ruptura de la simetría temporal podría ser una propiedad común de todos los superconductores de cuprato. Y esto supone un duro golpe para las teorías que explicaban la superconductividad de alta temperatura sin tener en cuenta dicha ruptura.
El efecto diodo en superconductores recuerda al comportamiento de un espejo unidireccional: la luz lo atraviesa desde un lado, pero se refleja desde el otro. Solo que aquí el "espejo" es el propio material y la "luz" es la corriente eléctrica.