La luz es un flujo de fotones y, normalmente, un fotón no tiene momento magnético: no se desvía con un imán como las limaduras de hierro. Pero en un campo magnético muy intenso, comparable al campo crítico de Schwinger (alrededor de 4.4×$10^{13}$ Gauss —miles de millones de veces más fuerte que el imán de la nevera—), el fotón adquiere un momento magnético anómalo. Es como si una partícula neutra, que antes atravesaba el imán sin inmutarse, de repente empezara a sentirlo.
Los autores del artículo calcularon cómo depende este momento de la magnitud del campo. Descubrieron que, con un campo 30 veces superior al crítico, el momento magnético anómalo del fotón es aproximadamente 8/3 veces mayor que con un campo de 0.5 veces el crítico. Es parecido a cómo un imán común atrae con más fuerza una lámina de hierro cuanto más cerca está, pero aquí el efecto solo aparece en condiciones extremas.
Estos cálculos pueden comprobarse experimentalmente. Recientemente, el experimento ATLAS detectó la dispersión de luz por luz con una significancia de 8.2 sigma, y el polarímetro de rayos X IXPE midió la polarización de la radiación de magnetares de hasta el 80%. Los nuevos datos sobre el momento magnético del fotón ayudarán a predecir cómo se polarizará la luz en esos campos y a compararlo con futuras mediciones.
El campo crítico de Schwinger es tan intenso que, si se lograra crear en un laboratorio, desgarraría el vacío en pares de partículas y antipartículas.
En la serie "Star Trek", los campos magnéticos intensos se usan para contener la antimateria, pero allí nadie pensó que la luz en esos campos se vuelve ligeramente magnética.