Un cuanto de radiación electromagnética de rayos X, que transporta energía y momento.Un fotón de rayos X es un cuanto de radiación electromagnética en la porción de rayos X del espectro, con energías que típicamente van desde unos 100 electronvoltios (eV) hasta varios cientos de kiloelectronvoltios (keV). Como todos los fotones, no tiene masa, viaja a la velocidad de la luz y transporta tanto energía como momento, pero su alta energía le confiere la capacidad de penetrar la materia e interactuar con los electrones de las capas internas de los átomos. Los fotones de rayos X se producen por transiciones de electrones entre niveles atómicos profundos, por la desaceleración de partículas cargadas (radiación de frenado), o por radiación sincrotrón de electrones relativistas en campos magnéticos.
Los rayos X fueron descubiertos por Wilhelm Röntgen en 1895, pero su naturaleza como fotones se estableció más tarde. El concepto de fotón en sí fue introducido por Albert Einstein en 1905, y la naturaleza cuántica específica de los rayos X se confirmó mediante experimentos de dispersión de rayos X realizados por Arthur Compton en 1923, que demostraron que los rayos X se comportan como partículas con momento.
Los fotones de rayos X interactúan con la materia principalmente mediante tres procesos: el efecto fotoeléctrico, donde el fotón es absorbido y expulsa un electrón de una capa interna; la dispersión Compton, donde el fotón se dispersa al chocar con un electrón, perdiendo energía y cambiando de dirección; y la producción de pares, que ocurre a energías muy altas (>1.022 MeV) cerca de un núcleo, donde el fotón se convierte en un par electrón-positrón. La energía de un fotón de rayos X es directamente proporcional a su frecuencia (E = hν, donde h es la constante de Planck), y su momento es p = h/λ, donde λ es la longitud de onda. Estas propiedades hacen que los fotones de rayos X sean una sonda poderosa de la estructura y dinámica atómica.
Los fotones de rayos X se utilizan en imágenes médicas (radiografías y tomografías computarizadas), en cristalografía para determinar estructuras moleculares, y en astronomía de rayos X para estudiar fenómenos de alta energía en el universo.
El momento de un fotón de rayos X, aunque pequeño, es suficiente para empujar átomos de manera medible; este efecto se utiliza en técnicas como la espectroscopía de correlación de fotones de rayos X para estudiar el movimiento atómico.









