
La birrefringencia del vacío es un efecto de la electrodinámica cuántica en el que la luz polarizada se divide en un campo magnético intenso.La birrefringencia del vacío es un efecto de la electrodinámica cuántica por el cual el vacío mismo se vuelve ópticamente anisótropo en presencia de un campo magnético intenso, haciendo que la luz polarizada se divida en dos componentes con velocidades distintas. En la física clásica, el vacío es un espacio vacío sin propiedades, pero la electrodinámica cuántica predice que está lleno de pares virtuales de partícula-antipartícula que pueden ser polarizados por un campo externo. Este efecto es extremadamente débil y requiere campos magnéticos de miles de millones de teslas para ser observable, que solo se encuentran cerca de los magnetares, estrellas de neutrones altamente magnetizadas.
La predicción de la birrefringencia del vacío fue realizada por Werner Heisenberg y Hans Euler en 1936, e independientemente por Victor Weisskopf, basándose en los inicios de la electrodinámica cuántica. Permaneció sin observarse durante décadas debido a las enormes intensidades de campo requeridas.
En un campo magnético intenso, los pares virtuales de electrón-positrón del vacío alinean sus dipolos, haciendo que el vacío se comporte como un cristal birrefringente. La luz polarizada paralela al campo magnético viaja a una velocidad ligeramente distinta que la luz polarizada perpendicular a él. Esto provoca que un haz linealmente polarizado se divida en dos componentes ortogonales que acumulan una diferencia de fase, rotando efectivamente el ángulo de polarización. El efecto escala con el cuadrado de la intensidad del campo magnético, por lo que solo se vuelve medible en entornos astrofísicos extremos.
Los astrónomos utilizan observaciones de la polarización de rayos X de los magnetares para poner a prueba la electrodinámica cuántica en condiciones extremas, y el efecto también se considera en el diseño de futuros experimentos con láseres de alta intensidad.
El campo magnético de un magnetar es tan intenso que el efecto de birrefringencia del vacío puede rotar la polarización de los rayos X hasta 47 grados, como se ha observado en mediciones recientes.









