El cielo nocturno a veces nos regala enigmas que quitan el aliento. Uno de ellos es un anillo de galaxias que se extiende a lo largo de un tercio del horizonte. Los astrónomos lo han llamado «Anillo Gigante en el Cielo»: un cúmulo de galaxias estirado en un hilo fino que se cierra formando una circunferencia de unos 400 megapársecs de diámetro. Si colocaras 1300 Vías Lácteas una tras otra, obtendrías una extensión similar.
El anillo se encuentra a 7 mil millones de años luz de nosotros, en una región donde antes ya se habían detectado dos superestructuras: el Arco Gigante y el Gran Anillo. La nueva formación parece abrazarlas, uniendo los arcos dispersos en un único contorno. El lado izquierdo del anillo se bifurca: un camino es más alargado, el otro casi perfectamente circular. Es como dos elipses superpuestas vistas con un ligero ángulo.
Anillos como este nos obligan a replantear las ideas habituales sobre la distribución de la materia. El modelo estándar dice que la materia está repartida de manera uniforme, sin contrastes bruscos a gran escala. Pero estas estructuras nos recuerdan que la telaraña cósmica que teje el universo aún guarda muchas sorpresas. Y ese anillo que abarca un tercio del horizonte es solo uno de sus patrones que aún tenemos que comprender.
El diámetro de este anillo es de unos 400 megapársecs. Si volaras a través de él a la velocidad de la luz, el viaje te llevaría más de mil millones de años.
Estas superestructuras recuerdan al «Anillo» de las novelas de Larry Niven, solo que allí era artificial, mientras que aquí lo ha creado la propia naturaleza.