Una nueva teoría une la inflación y la energía oscura, pero tiene una fase que amplifica demasiado las ondas gravitacionales, como si el volumen de la música en el reproductor impidiera escuchar otros sonidos del Universo. Las observaciones muestran que este escenario «ruidoso» no concuerda con los datos reales. ¿Podrá la teoría adaptarse o caerá en el olvido?
El universo ha pasado por dos aceleraciones: una inflación instantánea en su infancia (idea de Alan Guth) y la actual expansión acelerada debido a la energía oscura, descubierta por Adam Riess a través de la luz de supernovas. Quizás un único campo gobierna ambas, como un motor que a veces ruge a máxima potencia y otras ronronea en marcha suave.
La comprobación mediante un modelo computacional con datos del antiguo resplandor cósmico y el enrojecimiento de las galaxias mostró que estas ondas actúan como partículas fantasma adicionales, sobrecalentando el joven cosmos y desbaratando la formación de los primeros núcleos atómicos, en contradicción con las observaciones. Su longitud de onda es comparable a un núcleo atómico, y su energía podría haber hecho hervir el universo primitivo. El motor está sobrecalentado, el modelo no funciona. Ahora está claro: habrá que reinventar el propulsor universal.
🎯 Estas ondas gravitacionales son tan cortas que su longitud de onda es comparable al tamaño de un núcleo atómico, y su energía sería suficiente para hervir el caldo cósmico del universo temprano.
🎬 La idea de un campo camaleónico que cambia de rol en el drama cósmico resuena con la novela de Isaac Asimov 'Los propios dioses', donde el contacto entre universos determina su destino.