Se estudia una singularidad clásica en un modelo de Universo plano y simétrico de Bianchi I en el marco de la gravedad cuántica, descrita por la ecuación de Wheeler–DeWitt. Para introducir el tiempo, se usa el formalismo de Page–Wootters, donde un subsistema actúa como reloj. La ecuación se reduce a la forma de Klein–Gordon en variables de Misner. La solución es una superposición gaussiana de estados de momento, lo que produce un estado entrelazado entre el reloj y el resto del sistema. Se construye una densidad de probabilidad condicional consistente con el producto interno de Klein–Gordon. A medida que el volumen tiende a cero, la probabilidad se anula para cualquier lectura del reloj, lo que implica la resolución de la singularidad. Las lecturas permitidas del reloj están limitadas por la positividad de la probabilidad y dependen de los parámetros del paquete de ondas, lo que subraya el papel crucial de las correlaciones cuánticas en la emergencia del tiempo.
El problema del tiempo en gravedad cuántica sigue siendo uno de los mayores obstáculos para unificar relatividad general y mecánica cuántica. En el enfoque canónico basado en la ecuación de Wheeler–DeWitt, el tiempo desaparece de las ecuaciones fundamentales, produciendo una función de onda congelada y estática del Universo. Esto vuelve absurda la descripción de la evolución y agudiza la cuestión de la naturaleza del Big Bang — una singularidad clásica donde el volumen del espacio se hace cero. Entender cómo los efectos cuánticos pueden eliminar esta singularidad exige una nueva mirada al tiempo.
Los investigadores consideraron el modelo anisotrópico más simple: un universo Bianchi I plano-simétrico (dos direcciones se expanden igual, la tercera de forma independiente). En la aproximación de minisuperespacio, la cuantización conduce a la ecuación de Wheeler–DeWitt que, en variables de Misner, toma la forma de una ecuación de Klein–Gordon. Para introducir el tiempo se empleó el formalismo de Page–Wootters: el espacio de Hilbert total se divide en un subsistema reloj (grado de anisotropía β) y el «resto del Universo» (volumen α). El estado global se construye como una superposición de modos con distribución gaussiana, creando así entrelazamiento entre el reloj y el volumen. Luego se calculan los estados condicionales y las probabilidades para una lectura dada del reloj usando el producto escalar de Klein–Gordon, lo que corresponde a un esquema relacional de medición cuántica sin observador externo.
La densidad de probabilidad condicional para la variable volumétrica α, que caracteriza la expansión del Universo, se anula estrictamente cuando α → –∞, es decir, en el volumen cero. Este resultado no depende del valor elegido del reloj β0. Así, la clásica singularidad del Big Bang desaparece a nivel cuántico. Además, la exigencia de que la probabilidad sea definida positiva impone restricciones a los valores permitidos del reloj: el parámetro β0 debe superar cierto valor mínimo que depende del momento medio k0 y la anchura σ del paquete de ondas gaussiano. El análisis numérico mostró que para k0 pequeño la restricción es más fuerte, mientras que para k0 grande el reloj puede tomar valores cercanos a cero.
El trabajo demuestra que el enfoque relacional del tiempo no solo resuelve dificultades conceptuales en cosmología cuántica, sino que conduce a consecuencias físicas no triviales: la «disolución» cuántica de la singularidad. Esto refuerza el formalismo de Page–Wootters como herramienta consistente para describir el Universo temprano sin tiempo externo y destaca el papel fundamental de la información cuántica en la gravedad.
En el futuro interesa aplicar este método a modelos más realistas que incluyan inflación y campos materiales, así como explorar su conexión con la cosmología cuántica de lazos. La dinámica relacional podría arrojar luz sobre la naturaleza de la energía oscura y las fluctuaciones cuánticas que originaron la estructura a gran escala.
Los resultados son relevantes para la gravedad cuántica, la mecánica cuántica relacional y la cosmología del Universo temprano, especialmente para entender la naturaleza cuántica del espacio-tiempo.
Se planea generalizar a modelos con campos materiales e incluir perturbaciones para comprobar la estabilidad de las predicciones frente a fluctuaciones cuánticas de la geometría.
El trabajo está directamente relacionado con el problema del tiempo en gravedad cuántica y el problema de las singularidades en relatividad general, además de tocar la cuestión del estatus fundamental de las interpretaciones probabilísticas en cosmología cuántica.
🎯 La idea de usar un reloj interno se remonta a la paradoja de Page y Wootters de 1983: si el Universo como un todo carece de tiempo externo, cualquier evolución es solo una ilusión creada por las correlaciones cuánticas entre sus partes, del mismo modo que el movimiento de las manecillas solo tiene sentido respecto a la esfera del reloj.