Los agujeros de gusano transitables son túneles en el espacio que se pueden distinguir de los agujeros negros por señales especiales. Los científicos estudiaron cómo un campo sin masa (por ejemplo, la luz) atraviesa un agujero de gusano en rotación. Resultó que la rotación amplifica los picos de resonancia, como en una cuerda vibrante. Si los astrónomos detectan estos picos, indicaría la existencia de un agujero de gusano. ¿Estará el universo tocando su melodía para nosotros?
Un agujero de gusano es un túnel a través del espacio, permitido por la teoría de la gravedad. Si se le hace girar, empieza a resonar como una campana. El efecto fue predicho basándose en los trabajos de Einstein, y desarrollado por Wheeler y Thorne: una materia exótica (relacionada con la energía oscura) mantiene las paredes, y la rotación crea una resonancia: las ondas rebotan entre las barreras del espacio-tiempo curvado y se amplifican mutuamente. Así nace un «repique» único: en lugar de un espectro suave, aparecen picos espectrales agudos, sobretonos que revelan la forma del objeto invisible. La simulación numérica reveló una paradoja: las mismas ecuaciones describen los estados excitados de los núcleos atómicos. La campana cósmica y el micromundo suenan en la misma nota. Distinguir un agujero de gusano de un agujero negro es posible gracias al disco de acreción que lo rodea: la radiación que se sumerge en la garganta no desaparece para siempre, sino que regresa con un corrimiento al rojo gravitacional. Instrumentos sensibles, como a bordo del telescopio JWST, ya pueden intentar captar este repique extraterrestre.
🎯 Las mismas fórmulas matemáticas que describen el repique de un agujero de gusano gobiernan los estados excitados de los núcleos atómicos: la física es la misma desde el micromundo hasta el cosmos.
🎬 En la ciencia ficción, los agujeros de gusano transitables son conocidos por muchos: en «Interstellar» se viaja a otra galaxia a través de un túnel así, y en «Contact» abre un camino hacia civilizaciones lejanas.