Los púlsares son laboratorios cuánticos cósmicos: su rotación al 15% de la velocidad de la luz genera un ruido gravitomagnético que mata las superposiciones cuánticas. La gravedad, como un torno, arranca la incertidumbre de las masas en rotación. Un nuevo mecanismo de decoherencia allana el camino para probar la gravedad cuántica; quizás veamos nacer el mundo clásico.
🎯 Los rotores artificiales más rápidos —nanoesferas levitadas— giran a una frecuencia de 6 GHz; la velocidad lineal en la superficie es un minúsculo 0.0016% de la velocidad de la luz. Y el récord de la naturaleza, el púlsar de milisegundos PSR J1748-2446ad, realiza 716 revoluciones por segundo, y su superficie vuela a casi el 15% de la velocidad de la luz. ¡La naturaleza nos regala laboratorios cuánticos listos a escala cósmica!
🎬 En la novela 'El huevo del dragón' de Robert L. Forward, la vida en una estrella de neutrones está sometida a una gravedad monstruosa y una rotación frenética. Quizás esos mundos son polígonos naturales para los efectos cuánticos postnewtonianos predichos en el artículo.