Las partículas cuánticas son indefinidas hasta que algo interfiere. La gravedad podría ser ese 'juez'. Un nuevo estudio muestra: no solo la masa, sino también la rotación de una partícula influye en su colapso. Así como una peonza que gira deforma el espacio, el giro cuántico desencadena la determinación. ¿Qué cambiará esto?
Roger Penrose sugirió que en el macrocosmos la incertidumbre cuántica desaparece debido a la gravedad: esta actúa de manera ligeramente diferente sobre las dos ramas de la superposición, rompiendo su vínculo. Tener en cuenta la rotación en el modelo, basado en la teoría de Einstein, dio un resultado inesperado: las fuerzas centrífugas aceleran la descomposición. Es como un carrusel: dos bolitas intentan mantenerse en dos lugares al mismo tiempo, pero la rotación las arroja a una sola posición. Así, la gravedad y la rotación juntas aceleran la decoherencia y el colapso, destruyendo aún más eficazmente el entrelazamiento cuántico.
El efecto es notable en objetos desde nanoesferas levitantes hasta estrellas de neutrones. Esto brinda una excelente oportunidad a los experimentadores: cuanto mayor es la velocidad de rotación, más se suprimen las propiedades cuánticas. Las mediciones en partículas que giran rápidamente permitirán refinar el principio de incertidumbre de Heisenberg y explorar la región donde la curvatura del espacio-tiempo se encuentra con los cuantos.
🎯 El púlsar PSR J1748-2446ad gira tan rápido que los puntos de su ecuador se mueven a una velocidad de 45.000 km/s, que es el 15% de la velocidad de la luz, más rápido que cualquier objeto artificial en el Universo.
🎬 En la novela 'El huevo del dragón' se describe la vida en una estrella de neutrones con su gravedad y rotación alocadas. Parece que esos mundos extremos son laboratorios ideales para probar nuevas teorías en la intersección de la mecánica cuántica y la gravedad.