Se propone un mecanismo general de colapso, asociado a la gravedad y basado en la gravedad linealizada. Desde el límite de campo débil de la relatividad general, el gravitoelectromagnetismo proporciona un acoplamiento efectivo entre el potencial gravitoeléctrico y la densidad de masa, así como entre el potencial vectorial gravitomagnético y la corriente de masa. Dentro de un enfoque híbrido (clásico-cuántico), estos acoplamientos conducen a una ecuación maestra, cuya parte no unitaria está determinada por la distribución de masa y las corrientes. Al considerar solo el potencial gravitoeléctrico, se reproduce el modelo de colapso de Diósi–Penrose, que actúa sobre los grados de libertad posicionales. La inclusión del potencial gravitomagnético da lugar a mecanismos adicionales de colapso para los grados de libertad rotacionales y contribuciones mixtas masa-rotación.
El problema de la medición en mecánica cuántica sigue siendo uno de los misterios más profundos. Los modelos de colapso de la función de onda proponen una salida fenomenológica, parametrizando las desviaciones de la evolución unitaria a macroescalas. Entre ellos destaca el modelo de Diósi–Penrose, donde el colapso se vincula con la gravedad en el límite newtoniano. Sin embargo, hasta ahora solo consideraba la distribución de densidad de masa, ignorando las corrientes de masa —y, por tanto, la rotación. Pero los experimentos modernos, desde nanopartículas levitadas hasta observaciones astrofísicas de púlsares, involucran cada vez más grados de libertad rotacionales, lo que exige ampliar la teoría.
Los autores recurrieron a la relatividad general linealizada de Einstein en campo débil y movimiento lento. Aquí surge el gravitoelectromagnetismo —una analogía formal con la electrodinámica, donde el potencial gravitoeléctrico (análogo al potencial escalar) y el potencial vector gravitomagnético (análogo al potencial vector) obedecen ecuaciones similares a las de Maxwell. Siguiendo la dinámica híbrida clásico-cuántica de Diósi, vincularon estos potenciales con las corrientes de masa cuatridimensionales cuantizadas. Para garantizar la positividad de la evolución y preservar las relaciones de incertidumbre de Heisenberg, se añadió un ruido blanco gaussiano al hamiltoniano, y la ecuación maestra resultante se promedió sobre el ruido. Esto condujo a la aparición de decoherencia con tres tipos de canales.
El primer canal reproduce el modelo estándar de Diósi–Penrose, que actúa sobre los grados de libertad posicionales. El segundo es puramente rotacional, cuadrático en la corriente de masa. Para rotores rígidos se reduce a decoherencia en la base del momento angular, afectando de manera sorprendente incluso a cuerpos perfectamente simétricos que giran alrededor de su eje de simetría —un caso para el que el modelo anterior no producía efecto. El tercero son términos mixtos que vinculan densidad y corriente. La magnitud relativa de los canales escala como v^2/c^2: para nanoesferas levitadas a 6 GHz (v superfic./c ~ 10^-5) el canal rotacional está suprimido en 10 órdenes de magnitud, pero su intensidad depende de parámetros independientes. Para púlsares de milisegundos —estrellas de neutrones con frecuencias de rotación de hasta 716 Hz— v/c alcanza 0.15, y todos los canales son comparables. Las estimaciones para púlsares dobles dan una tasa de decoherencia rotacional del orden de 10^78 s^-1, comparable a la decoherencia posicional para una superposición con una separación de ~300 m. Esta decoherencia debería suprimir el entrelazamiento mediado por gravedad entre masas en rotación.
El formalismo propuesto ofrece por primera vez un lenguaje sistemático para describir el colapso que incluye corrientes de masa. Predice canales de decoherencia fundamentalmente nuevos, no reducibles a los posicionales, y abre el acceso a un sector independiente de la teoría: el ruido gravitomagnético, que no está limitado en absoluto por los experimentos existentes para probar el modelo de Diósi–Penrose.
En un futuro próximo será necesario encontrar la forma explícita de los correladores de ruido D^μν para vincularlos con modelos de colapso conocidos e identificar firmas rotacionales específicas. El formalismo también podrá adaptarse a dispositivos mesoscópicos donde tanto los grados de libertad traslacionales como rotacionales se controlan coherentemente, lo que permitirá calcular tasas de decoherencia concretas e imponer restricciones a partir de los datos experimentales actuales.
El trabajo impactará en las pruebas fundamentales de la mecánica cuántica, la optomecánica con partículas levitadas, la astrofísica de estrellas de neutrones y la búsqueda de efectos cuánticos de la gravedad en condiciones de laboratorio.
Es necesario determinar la forma funcional de los núcleos de ruido gravitomagnético D^kl_A a partir de consideraciones teóricas y realizar experimentos específicos con nanopartículas levitadas de rápida rotación, así como analizar los datos de temporización de púlsares en busca de una pérdida anómala de coherencia.
El modelo está directamente relacionado con el problema de la medición cuántica y la unificación de la mecánica cuántica con la gravedad. Propone un mecanismo verificable que podría manifestarse en un ámbito aún inexplorado —los grados de libertad rotacionales—, acercándonos a comprender cómo la gravedad modifica la teoría cuántica.
🎯 Los rotores artificiales más rápidos —nanoesferas levitadas— giran a una frecuencia de 6 GHz, lo que corresponde a una velocidad lineal en la superficie de aproximadamente el 0.0016% de la velocidad de la luz. En comparación, el poseedor del récord entre los rotores naturales —el púlsar de milisegundos PSR J1748-2446ad— realiza 716 revoluciones por segundo, y los puntos en su superficie se mueven a casi el 15% de la velocidad de la luz. ¡Realmente, la naturaleza nos proporciona laboratorios cuánticos a escala cósmica!
🎬 En la novela de Robert L. Forward «El huevo del dragón» (Dragon’s Egg) se describe la vida en la superficie de una estrella de neutrones, donde la gravedad extrema y la rápida rotación desempeñan un papel clave. Tal vez, estos mundos sean bancos de pruebas naturales para verificar los efectos cuánticos post-newtonianos predichos en el artículo.