Agujero de gusano giratorio sin materia exótica ✎ exprés

Original: "Rotating traversable wormholes and particle dynamics in $$f(R,T)$$ gravity"
arXiv:2606.01141 · 2026-05-31 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 2 min
La rotación por sí sola mantiene las paredes del agujero de gusano, sin necesidad de antigravedad.

Un agujero de gusano es un túnel hipotético en la curvatura del espacio-tiempo que conecta dos regiones distantes del universo y potencialmente acorta el camino entre ellas. En la teoría clásica de Einstein (la relatividad general), ese túnel, llamado puente de Einstein-Rosen, es extremadamente inestable: colapsa casi instantáneamente después de formarse. Para mantenerlo abierto se necesitaría un "soporte": materia exótica con densidad de energía negativa que produzca un efecto antigravitatorio. Como esa sustancia no se ha detectado experimentalmente, los agujeros de gusano se consideraron durante mucho tiempo una abstracción puramente matemática.

En un estudio teórico reciente, los científicos revisaron las propias leyes de la gravedad modificando las ecuaciones de campo. En su modelo, la rotación juega un papel clave: es ella, como una fuerza centrífuga, la que separa las paredes del túnel e impide el colapso. La analogía con un remolino transmite bien la esencia: una corriente de fluido que gira crea un vórtice estable que no se comprime mientras se mantenga la rotación. Los cálculos de los autores muestran que para sostener un agujero de gusano giratorio no se necesita materia exótica: basta con materia ordinaria con densidad de energía positiva. La rotación arrastra consigo el espacio-tiempo circundante (efecto de arrastre de los sistemas inerciales, o frame-dragging), haciendo que los rayos de luz serpenteen alrededor de la garganta del túnel.

La consecuencia más inesperada del modelo es la posibilidad de que ese agujero funcione como máquina del tiempo. El espacio-tiempo a su alrededor se retuerce tan fuertemente que se forman curvas temporales cerradas: un viajero hipotético, al sumergirse por un extremo, podría salir por el otro antes del momento de su entrada. Para un observador terrestre lejano, ese objeto proyectaría una característica doble sombra con un brillante anillo —una firma distinta de las sombras de los agujeros negros o las estrellas de neutrones. Los autores sugieren que los telescopios del futuro, con suficiente resolución, podrían registrar esa huella óptica específica y así confirmar o refutar la existencia de agujeros de gusano giratorios.

El nombre lo inventó el físico John Wheeler: comparó el espacio con una manzana, dentro de la cual un gusano hace un atajo en lugar de arrastrarse por la cáscara.

Como en 'Interstellar': el agujero de gusano cerca de Saturno enviaba a los héroes a otros mundos. Ahora los físicos dicen que algo así podría funcionar sin la misteriosa antigravedad: solo con rotación.

Científicos
Stephen HawkingJacob BekensteinFritz ZwickyBernhard RiemannJoseph WeberKarl Schwarzschild
Conceptos
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