La molécula HC5N se parece a un hilo con cinco cuentas de carbono y un broche de nitrógeno. Fue detectada por los radiotelescopios ALMA en una nube de gas y polvo cósmico alrededor de la estrella TW Hydrae (a 200 años luz de nosotros). Los científicos descompusieron la débil emisión de radio del disco por frecuencias — como la luz en colores, pero para ondas de radio — y encontraron un patrón, como una huella digital de la molécula. La señal era débil, pero la amplificaron sumando los datos de muchas antenas. Estas cadenas de carbono, como cuentas, son especialmente visibles en el rango de radio debido a su forma alargada.
Antes, estas largas cadenas solo se hallaban en frías nubes interestelares. Ahora se han descubierto en discos cálidos, donde nacen planetas alrededor de otras estrellas. Esto demuestra que la química orgánica compleja sobrevive en las cunas de los mundos. En el disco de TW Hydrae ya se habían observado agua, amoníaco y un exceso de carbono con hidrógeno y oxígeno: ingredientes para un futuro exoplaneta. Pero lo más interesante: en las nubes frías se han encontrado cadenas de hasta 11 átomos (HC11N). No se descarta que en los discos también existan estos gigantes, futuros materiales de construcción de atmósferas planetarias.
🎯 La cadena más larga conocida de este tipo, HC11N con 11 átomos de carbono, se esconde en la fría nube TMC-1. Los astrónomos sospechan que gigantes similares podrían ocultarse también en los discos alrededor de las estrellas, esperando ser descubiertos.